• Ian Paul Otero

El dilema de los Centennials: ¿Buscar empleo o emprender?


Hace unos días, mi sobrino adolescente me platicaba con firmeza que él esperaba nunca verse en la necesidad de tener un jefe o tener que rendir cuentas; ser dueño de su tiempo y además no tener que padecer salarios bajos en empleos en los que poco se aprende. Él ya había decidido su futuro… Emprender.


Aprovecho esa idea (equivocada) que tiene mi sobrino y varios cientos de miles de jóvenes que están por incursionar en el mercado laboral, para hacer algunas reflexiones.


Partamos de la base de que emprender, no tiene jerarquía superior sobre tener un empleo. Existe una equivocada percepción de que para ello se tiene que renunciar absolutamente a todo, sin darse cuenta que, un trabajo previo, bien podría acelerar el proceso de lanzar una compañía. Tener un empleo previo a emprender es una buena idea, básicamente por 4 cosas:

  • Permite ampliar tus conocimientos y red de contactos. Cuando desarrollamos experiencia profesional y somos responsables en las tareas encomendadas, no solo pondrás en práctica lo aprendido en la escuela, sino que aprenderás de temas que no tenías ni idea que estaban asociados con la operación de una compañía. Además, pudieras conocer ahí a quien pudiera convertirse en un cliente potencial, un proveedor o incluso a un socio cofundador futuro.

  • Se toman mejores decisiones y permite validar productos y mercado. No existe peor presión cuando arrancamos un negocio que aquella que provoca la falta de flujo. Tener un empleo te permitirá, al menos en un ciclo inicial, contar con un salario que permita sufragar los costos asociados con el arranque de una compañía, así como, mientras validas el producto y el mercado, contar con recursos sin que pongas en tanto riesgo tus ahorros o lo que sería peor, el de tus amigos y familiares.

  • Permite conocer mejor tus capacidades y también tus limitaciones. Cuando estamos en el proceso de emprender, asumimos que tendremos la capacidad para idear, ejecutar, operar, vender y todo lo demás relacionado con la empresa. Si tienes experiencia profesional previa, entenderás que por mucho que duela, no sabes de todo ni puedes con todo. Contar con perfiles multidisciplinarios típicamente distintos al nuestro como cofundadores siempre es una buena idea, los mejores emprendimientos provienen del concurso de capacidades y de talentos.

  • Emprender no es para todos. Si bien no se necesitan mayores credenciales o currículum para arrancar una compañía o validar una idea que puede convertirse potencialmente en un negocio, haber trabajado previamente permitirá que te des cuenta si emprender es realmente para ti, porque lo único que es seguro es que trabajaras más, muchísimo más en tu compañía que en un trabajo; tendrás al jefe más demandante de todos que es el cliente; la paga, en un inicio, será mucho pero mucho más baja que lo que puedas aspirar en un trabajo y la presión del día a día será infinitamente superior que la que puedas padecer en otra empresa.

En resumen, vivimos en un furor por emprender y que bueno; pero existe todavía poca conciencia de lo que ello implica. Les sugiero que seamos consientes de que el trabajar para una compañía en nada demerita. Al contrario, es complementario. Lo único que, en ninguna circunstancia recomiendo, es presionarse a lanzar algo cuando la idea es todavía muy difusa. Si ya pasaste esta etapa, validaste tu modelo de negocio y tu mercado, decidiste ir con todo y pese a todo con conciencia: ¡Emprende, que esperas!


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