• Ian Paul Otero

Inversionistas mexicanos, ¿tienen aversión al riesgo?



Mucho se habla en distintos foros y publicaciones que los empresarios y acaudalados hombres y mujeres de negocios en el País, no consideran integrar a sus portafolios, proyectos de emprendedores y/o inversiones en fondos de capital privado.


Se dice y se dice bien, que representan un muy alto riesgo o que implica mucho tiempo la administración de este tipo de inversiones que dista mucho de las gestiones que requiere una empresa consolidada o monitorear inversión en bonos, futuros, derivados, mercados públicos entre otra clase de activos.


Para hacer un justo juicio de lo anterior, primero analicemos algunos datos: La Asociación Mexicana de Capital Privado (AMEXCAP) documentó que, en los últimos 10 años, se han invertido en México 1.5 billones de dólares en alrededor de 700 compañías y a través de mil 233 transacciones lo cual, si bien dista mucho de los casi 28 billones de dólares invertidos en Estados Unidos solo en el tercer cuarto de 2018, sí permite identificar una tendencia creciente y favorable sobre todo si se toma en cuenta otro dato muy revelador: en 2019, el capital invertido incrementó un 57 por ciento mientras que el número de transacciones decreció 40 por ciento. ¿Qué significa esto? Pues que existe capital disponible, pero también que nos está faltando generar proyectos serios y que estén listos para captar todo ese apetito por invertir. Invertimos más, pero entre menos opciones. De ese tamaño es la oportunidad.


Ahora bien, ¿cuáles son las razones por las que un inversionista pudiera dejar pasar la oportunidad de una inversión ya sea en emprendedores o en fondos de capital? Creo que, la primera razón, es que el inversionista evita invertir en ideas poco desarrolladas y en las que el equipo fundador no demuestra tener dominio de su modelo de negocio o tesis de inversión que les permita anticiparse a todo lo que puede salir mal. Otra razón es la falta de transparencia en el uso de los recursos. Es importante ser muy claro en los qué y para qué se utilizarán los recursos; además, no les gusta (y con justa razón) la falta de diligencia en la administración de estos o la falta de profesionalismo de quien administra la empresa y/o fondo. Por último, pero no menos importante: el inversionista evita perder la visibilidad de su dinero, en consecuencia, el reporteo oportuno, periódico y sobre todo veraz, es esencial si buscas administrar capital privado ya sea desde tu empresa o un fondo.


Existe una coyuntura muy favorable para el ecosistema de emprendimiento. Recordemos que típicamente cuando existe una contracción económica y una desaceleración del mercado inmobiliario, es precisamente el componente de inversión en capital de riesgo el que puede equilibrar el portafolio derivado de una baja correlación del capital privado con las demás clases de activos.


En los próximos años, del gobierno francamente muy poco debemos esperar, pero el capital privado estará ahí, listo y disponible para ser tomado por quien demuestre contar con las habilidades, capacidad de ejecución, diligencia, transparencia, experiencia y sobre todo que sepa adaptarse a las demandas de un mercado cada vez más exigente y complejo.


El reto no es el capital, es la oferta de proyectos.

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